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| Kim
Yong Il, de niño. (F: kimsoft.com) |
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| El
"Querido Líder", en su época de estudiante.
(F: korea-dpr.com) |
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| Kim
Yong Il en 1978, dirigiendo un film. (F: korea-dpr.com) |
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| El
13 de junio de 2000, Kim Yong Il recibe en Pyongyang al
presidente surcoreano, Kim Dae Yong. (F: bbc.com) |
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| Vladimir
Putin recibe en Moscú el mismo año a Kim Yong Il, tras
desplazarse éste a la capital rusa en tren. |
Kim
Yong Il nació en el mítico monte Paektu, en plena guerra
contra los invasores japoneses, el 16 de febrero de 1942, aunque
las versiones occidentales apuntan a que lo hizo un año antes
en un campamento de refugiados soviético, cerca de la frontera,
en donde al parecer pasó los primeros años de su vida, hasta
que Corea del Norte logró la independencia.
Al poco tiempo, Kim Yong Il comenzó su preparación política.
Estudios en China, en la universidad Kim Il Sung de Pyongyang,
(donde cursó Ciencias Políticas y Económicas) y en la antigua
República Democrática alemana, en una academia militar.
Acabada su formación,
Kim Yong Il comenzó a desempeñar diversos cargos en la
administración norcoreana, especialmente en el departamento
nacional de Cultura. Fue en esa época cuando Kim Yong Il
comenzó a desarrollar su faceta artística. Poemas y
narraciones patrióticas, teatro, largometrajes y obras
arquitectónicas fueron algunas de las empresas creativas
iniciadas por el hijo del "Gran Líder", que iba con
ello acumulando peso específico en el aparato estatal.
No obstante, no fue hasta la década de los 80 cuando se fue
aclarando su futuro como sucesor de Kim Il Sung al frente del
gobierno norcoreano. Poco a poco fue asumiendo
responsabilidades, de forma paralela a las reformas que su
propio padre lideró en el seno del aparato estatal para
favorecer una renovación del progresismo norcoreano.
Fue el 21 de abril de 1992 cuando Kim Yong Il se puso al frente
del Estado. Pero no fue hasta después de la muerte de Kim Il
Sung, el 8 de julio de 1994, cuando Kim Yong Il, asumió
oficialmente la presidencia del país, aunque su cargo, en
realidad, sea el de Jefe de la Comisión Nacional de Defensa.
La sucesión
se llevó a cabo de modo paulatino. Era la primera vez que un
régimen comunista se convertía en dinástico y la tensión con
el exterior comenzaba a ser notable.
Los primeros años de gobierno de Kim Yong Il fueron realmente
complejos. Una serie de atentados en el extranjero, fundamentalmente
contra intereses surcoreanos, fueron atribuidos directamente
al estado de Corea del Norte. La tensión con el exterior se
agudizó con las diferencias por el desarme nuclear norcoreano
que fructificó en el posterior Acuerdo
Marco de desarme y en el programa
KEDO, (con Kim Il Sung aún en el poder) y las hambrunas
sufridas por las inundaciones y posteriores sequías contribuyeron
también a poner en jaque la habilidad de Kim Yong Il.
En todo este período, sus apariciones públicas en Occidente
fueron nulas. La propaganda estadounidense llegó a
especular incluso con su muerte, algo que se desmintió
categóricamente con su presencia en posteriores actos
públicos.
Las armas nucleares, el lanzamiento de cohetes Taepodong, la
falta de alimentos y materias primas, la tensión fronteriza
propiciada por los movimientos de las tropas norcoreanas y el
afán por la Unificación fueron conformando una serie de
contactos en los que Kim Yong Il lideró el encuentro con China,
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Todo ello fructificó en
una relajación de las relaciones, especialmente con el Sur, que
alcanzó su punto culminante del 13 al 15 de junio de 2000,
fechas en las que Kim Yong Il recibió
en Pyongyang al
presidente surcoreano Kim Dae Yong, el gran impulsor del
acercamiento ante las reticencias estadounidenses.
La reunión sirvió para iniciar pequeños avances que
supusieron pasos de gigante para muchos ciudadanos. El
reencuentro de familiares o la distensión de las relaciones
fueron las primeras consecuencias.
Definitivamente, la entrada en el siglo XXI supuso un
acercamiento del gobierno de Kim Yong Il y el resto del mundo.
La apertura de relaciones con Rusia y con países de la Unión
Europea, que se sumaba así a la de otros países africanos,
asiáticos e iberoamericanos, vinieron a confirmar que la
estrategia de política internacional en la que se enfrascó el
enigmático Kim Yong Il lleva visos de, cuando menos, enfriar la
tensión en la que la península lleva sumida desde 1945. |